CAPÍTULO 4

TECNOLOGÍA DE LA ERA ESPACIAL Y SÁBANA SANTA

Estudiando otros planetas

En 1972, la NASA (National Aeronautics & Space Administration) estaba en una actividad febril. Su éxito de 1969, cuando Estados Unidos pudo ganar a la Unión Soviética en su carrera a la Luna, había producido un clima de euforia contenida. Había dinero, capacidad y entusiasmo, y era preciso seguir investigando porque la guerra fría estaba aún vigente y no podían descuidarse. La Luna y Marte eran dos objetivos a conocer, para lo que había que hacer mapas exactos. Pero esto no se podía hacer más que desde satélites. Un satélite podría estar a 4,000 km de la superficie de Marte y hacer un “mapa” de una zona rectangular a sus pies, por un método similar al del radar: Se envía un rayo hacia abajo y se espera la respuesta. Por el tiempo que tarda, se sabe la distancia. Si esto se hace con los puntos de un rectángulo, se pueden enviar a la tierra, por radio, las distancias digitalizadas, con las que se puede hacer un mapa con alturas incluidas. Pero los norteamericanos, siempre prácticos, además querían “echar un vistazo” sobre la zona cartografiada. Para ello nació el aparato VP-8, inventado en 1972. Era una máquina analógica, por tanto no se manejaba mediante programa (ni por ratón), sino mediante mandos de botón.

Con los datos de la distancia de los puntos al satélite, se hacía una falsa fotografía en blanco y negro que daba a cada punto una intensidad de negro inversamente proporcional a la distancia: los más lejanos un poco más claros. Esta falsa foto, puesta ante la cámara de video del VP-8, hace que éste proyecte en su pantalla una imagen en relieve, es decir, se ven sombras y luces, y perfiles que permiten “ver” el relieve. Además de una visión intuitiva de la orografía de otros mundos, el VP-8 podría, tal vez, servir para operaciones de espionaje satelital sobre la Unión Soviética.

Imagen tridimensional del cuerpo de la Sábana Santa, obtenida en el VP-8

 

Otro descubrimiento sensacional

En 1970 el físico e investigador de la NASA John Jackson leyó un libro sobre la Sábana Santa, escrito por John Walsh. Se enteró de que, ya en 1902, Vignon había sospechado que la imagen del Hombre de la Sábana tenía una intensidad de negro en razón inversa a la distancia vertical entre la piel del cadáver (en posición horizontal) y la misma Sábana. A Jackson le llamó la atención la similitud de la imagen de la Sábana con las falsas fotografías que sometían al VP-8. Y dado que estaba estudiando la interpretación de las falsas fotos de la Luna y Marte obtenidas a través de los satélites, quería probar qué resultado darían las fotos de la Sábana Santa procesadas en el mismo equipo. De acuerdo con Eric Jumper, otro investigador, buscaron fotos de Giuseppe Ernie (hechas en 1931).

 

Sábana Santa: Negativo. Vista Frontal e imagen en relieve dada por el VP-8

 

Este fue el inicio de la magnífica investigación norteamericana de la Sábana Santa que vino a continuación, y que sigue en nuestros días. Jackson interesó en el caso a sus colegas científicos. Así como la diferencia de tono de negro de los puntos de la Luna cuya distancia había medido el satélite, indicaba la altura de las montañas lunares, así la intensidad de negro de un punto de la Sábana podía indicar su distancia vertical a la piel del Hombre de la Sábana y permitiría una visión al menos en bajorrelieve.

Cuenta Peter M. Schumacher que él, como responsable de la fabricación y entrega de los VP-8, hacia 1976 instaló una unidad en el domicilio de Eric Jumper. Estaba presente allí John Jackson, y a los dos los entrenó en el manejo del aparato. Lo que vino a continuación fue extraordinario. Jackson colocó una imagen de la Sábana Santa en la entrada del sistema y enfocó la cámara de video en ella. Cuando la máquina fue activada apareció una “verdadera imagen tridimensional” en el monitor. La imagen de una persona, un rostro cuya nariz sobresalía, cuyos rasgos faciales estaban bien señalados y redondeados cada uno en su profundidad... la forma de los brazos, manos, pecho... eran las correctas y se veían en relieve. La emoción de los asistentes era comparable a la que sintió Secondo Pia al ver por primera vez, 80 años antes, el negativo de la Sábana Santa.

Schumacher no había oído hablar de la Sábana Santa hasta este momento. Pero conocía muy bien el VP-8, y por ello sabía, y había experimentado que ninguna fotografía era capaz de dar ese resultado. Todas las explicaciones que ha leído después, tratando de explicar este fenómeno como resultado de un fraude medieval, le parecen, a la luz de sus conocimientos sobre el tema, sencillamente imposibles.(1)

Movilización científica

Jackson y Jumper, mediante fotografías "estereométricas", hallaron la ley de atenuación de la figura grabada en la Sábana Santa.

 

La noticia corrió por todo el mundo, algo amortiguada por el silencio comunista y por los otros súbditos del “Imperio”, se entiende, que ya estaban escaldados del éxito de Secondo Pía y se temían un nuevo éxito de la Sábana Santa. Los propios Jackson y Jumper hicieron interesantes experimentos. Colocaron a un hombre echado sobre un colchón y cubierto por una sábana, como debía estar el cadáver de Jesús cuando se formó la imagen, y mediante fotografías “estéreométricas”, midieron la distancia al techo de cada punto de la sábana. Luego quitaron la sábana y midieron las distancias al techo de la piel del hombre. La diferencia era la distancia vertical de la piel a la tela. Pues bien, determinado el grado de gris de la imagen de la fotografía, encontraron que era inversamente proporcional a esa distancia. A los 4 centímetros de distancia vertical piel-tela prácticamente la imagen desaparece. Se propusieron estudiar mucho más esta cuestión. Movilizaron a sus colegas norteamericanos, y a los extranjeros.

 

Rostro en bajorrelieve, obtenido por el VP-8

 

¿Rozando la Resurrección?

Del cuerpo del cadáver tienen que haber salido unos rayos de abajo arriba y de arriba abajo, que han impresionado la tela. La impresión no ha sido por contacto. Qué cosa sean esos rayos, guiados por la gravedad,(2) no se sabe. Hay ejemplos de partículas eléctricas que se mueven guiadas por un campo magnético: así los electrones son guiados por el campo magnético de la Tierra, y se reúnen cerca del Polo para formar las auroras boreales.

El examen de la fotografía tridimensional del rostro revela las estructuras del esqueleto subyacente, los huesos de la nariz, 20 dientes... el examen de las manos en tres dimensiones también permite ver el esqueleto. La tridimensionalidad muestra que la imagen tiene algo de autorradiografía.Los esposos Whanger hablan de “rayos parecidos a X” combinados con “descarga electrónica de corona” (de la que hablaremos más adelante), y otros “fenómenos desconocidos”.

Al parecer, el cuerpo del Hombre de la Sábana, en posición horizontal, ha estado flotando, levitando, porque la imagen posterior es más débil que la frontal, lo que indicaría flacidez en la Sábana por abajo. No es descabellado vislumbrar aquí la Resurrección de Cristo.

Las manos tiene relieve, y sólo cuatro dedos. El pulgar está contraido por el dolor de un nervio, debido al clavo.

Una serie de enigmas envuelven a la Sábana Santa, por eso el desafío a la curiosidad y el afán de desentrañar misterios puso en marcha a muchos científicos a fines de la década de 1970.

El STURP

El resultado del entusiasmo de los científicos fue el STURP (Shroud of TURin Project). Era un proyecto de examen de la Sábana Santa que se proponía aplicarle las últimas tecnologías de fotografía y análisis. Por ello tuvieron que pedir permiso al Arzobispo de Turín, Cardenal Ballestrero, y les fue concedido para después de la ostensión de la Sábana Santa de 6 semanas conmemorando el 400 aniversario de la llegada de la Sábana a Turín. Podrían examinar la Sábana durante 120 horas, o sea 5 días con sus noches, a partir del 8 de octubre de 1978 por la noche.

  

Rostro del Hombre de la Sábana, y escultura de Willem Branca.

 

Se presentaron unos 40 científicos, de ellos 32 norteamericanos, y el resto entre italianos, suizos y otros. El trabajo realizado fue muy intenso, contra reloj y casi sin dormir durante 5 días (3 horas al día de sueño era lo usual, tumbados en camas plegables en salones anexos al de trabajo). La Sábana Santa estuvo bajo el escrutinio de microscopios, cámaras, sensores... e iluminada con luces varias, con rayos X, con rayos ultravioleta… todas las pruebas no destructivas que podían hacerse con las máquinas para ensayo que salieron de los 70 cajones de los norteamericanos (que eran instrumentos muy sofisticados de “tecnología de la era espacial”), más lo que trajeron los europeos, que era menos novedoso, pero estaba destinado a experimentos muy bien pensados. Se permitió también tomar algunas muestras con pequeños trozos de cinta adhesiva especial, de polvo, polen y sangre. Después la cinta era doblada por la mitad y pegada consigo misma para evitar contaminaciones.

Los científicos quedaron muy impresionados al saber que sus conclusiones podían ser publicadas sin revisión alguna de la Iglesia. Y como correspondencia de buena voluntad ofrecieron nombrar un representante para tener al corriente de sus resultados y trabajos al Arzobispo. La oferta fue aceptada y se nombraron dos representantes, los doctores Larry Schwalbe y John Jackson. Transcurridos dos años desde la investigación sobre la Sábana Santa del STURP, Schwalbe y Jackson viajaron a Turín para informar al Arzobispo, y luego a Roma para presentar un resumen de los resultados al Papa el día 13 de mayo de 1981. Desdichadamente, el atentado contra la vida del Papa en esa fecha impidió la presentación. (3)

Conclusiones del STURP

Imagen tridimensional del rostro de Jesús obtenida por los profesores Giovanni Tamburelli y Nello Balossino de la Universidad de Turín, mediante procesamiento digital de imágenes. Obsérvese la rotura de la nariz.

 

Las conclusiones fueron por unanimidad.

En el caso de si la sangre era o no auténtica, se llegó a la conclusión de que sí lo era. Los análisis mostraban indiscutiblemente hemoglobina, y bilirrubina. Esta última es consistente con la conmoción y los malos tratos al Hombre de la Sábana. La sangre había atravesado la tela y se encontraba igual en el lado de atrás de la misma, es decir, había empapado el tejido. En cambio la imagen no aparecía en el dorso de la tela. Por eso, entre otras cosas, la imagen no puede ser una pintura.

La imagen no está formada por quemaduras. En iluminación normal, la imagen y las quemaduras son igualmente visibles. Pero, bajo luz ultravioleta, las señales de quemadura son claramente visibles, mientras que la imagen desaparece de la visión. Además, el microanálisis de las fibras de tejido probó que el cambio químico que produce la imagen es el conocido como “oxidación y deshidratación”. Pero no se tenía idea de cómo podía ocurrir esta reacción química en la Sábana Santa. (4)

John Heller, destacado científico norteamericano, finaliza un libro suyo con lo que se dijo en una mesa redonda que los científicos ofrecieron a los periodistas. Uno de los asistentes formuló una de las dos preguntas clave:

- La Sábana Santa ¿es auténtica?

La respuesta unánime y taxativa fue:
- Sí, sin lugar a dudas. Resulta inexplicable una posible falsificación.

La segunda cuestión:
- ¿Qué explicación da la ciencia a las huellas de la Sábana?

La respuesta igualmente unánime y taxativa:
- Ninguna.
(5)

 

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1 De http://www.shroudstory.com/essay/part14.htm
2 Optically Terminated Image Pixels Observed on Frei 1978 Samples. Kevin E. Moran, Belmont, NC 28012. 1999
3 De http://www.shroud.org/about.html
4 De http://www.geocities.com/ryan311109/ShroudFour.html
5 ANSÓN, FRANCISCO. La Sábana Santa. Últimos Hallazgos. Pág 95-96.